Las enseñanzas de san Juan de Ávila acerca de la tibieza espiritual y los escrúpulos. Vivamos la fe con fervor, oración y esfuerzo, sin quedarnos a medio camino entre Dios y el mundo. No caigamos en una tristeza excesiva por las propias faltas, sino confiemos en la misericordia de Jesucristo y pongamos en Él nuestras debilidades.